
Después de dos días sin llover, pudimos aprovechar gracias a las instrucciones de Leticia y llegar, no sin alguna anécdota que otra, al Faro de Budiño. Lugar bonito donde los haya, con preciosas vistas y con un manto de hojas evidente para la época en la que estamos. Escalada intensa, técnica y complicada para los que no estamos acostumbrados al tipo de roca, que se caracteriza por los famosos pitones de 1 cm, granito en el cual trabajamos pies, como buena muestra de ello las agujetas que todavía conservo.
Sitio recomendable para visitar en más de una ocasión.
